Clásica reacción de los mercados a la guerra: repliega y atesora

 Dow Jones, el más resiliente, ya rebotó. Nikkei 225, el más golpeado. Euro Stoxx 50, tras caída sostenida, comienzan a salir. FTSE 100, el menos afectado. Merval, en posición intermedia. "Corrección racional", dice José Luis Cava.

Por: Redacción

5 de marzo de 2026

Los mercados financieros globales reaccionaron con volatilidad marcada pero contenida al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el 28 de febrero y que se extendió durante el fin de semana con bombardeos que eliminaron al líder supremo Ali Jamenei y golpearon instalaciones nucleares y militares. La escalada, con represalias iraníes contra bases estadounidenses en la región y cierre parcial del Estrecho de Ormuz, generó un patrón clásico de aversión al riesgo: fuerte suba en petróleo y oro, caídas selectivas en bolsas, y búsqueda de activos refugio.


El lunes 2 de marzo, tras la apertura de mercados, el petróleo Brent se disparó hasta un 13% en intradía antes de moderar ganancias, cerrando con alzas del 6-7% alrededor de los 77-78 dólares por barril, niveles no vistos desde mediados de 2025. El gas natural en Europa saltó casi un 24%, cotizando cerca de los 39 dólares por MWh, ante el temor a disrupciones prolongadas en el Golfo Pérsico, donde transita el 20% del petróleo y gran parte del GNL mundial. 


Empresas como Repsol (+7%) y ExxonMobil (+4-5%) lideraron las subas en energía, mientras aerolíneas (IAG -6-7%, American Airlines -7%) y cruceros sufrieron por el impacto en turismo y costos de combustible.


Las bolsas mostraron descensos iniciales fuertes que se moderaron en la jornada: Wall Street abrió con caídas de hasta 1,2-1,6% (S&P 500 y Nasdaq), pero recuperó terreno para cerrar mixto o con leves bajas (Dow -0,15%, S&P 500 plano o -0,9% en sesiones posteriores). En Europa, el Ibex se dejó un 4,5% (su peor día en meses), el Stoxx 600 cayó 1,6-3%, y el DAX perforó soportes clave aunque sin ruptura de tendencias. Asia (Nikkei -1,35%) y futuros estadounidenses también reflejaron ventas tempranas que se estabilizaron. Sectores defensivos y de defensa (Lockheed Martin, RTX) subieron, mientras consumo y viajes retrocedieron.


El oro actuó como refugio clásico: subió más del 2-3% superando los 5.200 dólares por onza en picos, con versiones tokenizadas (xAUT, PAXG) también en máximos. El dólar (DXY) se fortaleció ligeramente en sesiones iniciales, y los bonos del Tesoro estadounidense vieron repunte en rentabilidades por aversión al riesgo. El bitcoin, en cambio, mostró resiliencia relativa en algunos momentos.


La reacción fue más contenida de lo que algunos temían en el peor escenario, que incluían el cierre total de Ormuz, interrupción de 3-4 millones de barriles diarios iraníes, y disrupciones en Qatar y Arabia Saudita. Como si los mercados ya hubieran descontado tensiones previas y vieran al conflicto como "quirúrgico", aunque adviertan acerca de la inflación por aumentos de la energía, si esto se prolonga. Trump habló de un conflicto de 4 o 5 semanas. 


En suma: hay volatilidad, pero no pánico sistémico. Las bolsas se recuperan parcialmente, el petróleo sube pero sin romper techos históricos recientes, y refugios como oro y dólar ganan terreno. Los interrogante son dos: la duración de la escalada, y si represalias iraníes bloquean rutas clave, lo que podría cambiar el panorama drásticamente. Por ahora, el mercado digiere el shock geopolítico sin paniquear.



EUROPA 


Las bolsas europeas sufrieron más el golpe, con caídas que se profundizaron en las dos primeros jornadas de marzo. El impacto fue más pronunciado que en Wall Street, reflejando la mayor sensibilidad del Viejo Continente a las disrupciones energéticas y al riesgo geopolítico en Medio Oriente.


Ayer lunes 2 de marzo los mercados europeos abrieron con ventas masivas y cerraron en rojo fuerte. El Euro Stoxx 50 cayó alrededor del 2% en apertura y terminó con descensos similares, mientras que el Stoxx 600 (índice paneuropeo más amplio) retrocedió 1,8% a 2%. El Ibex 35 español lideró las pérdidas con un -2,6% a -2,64%, perforando soportes clave, y el DAX alemán cedió cerca del 1% a 2,4% en sesiones posteriores. Por su parte, el CAC 40 francés perdió 1,4% a 2%, aunque el FTSE 100 británico resistió mejor, con retrocesos más moderados (-0,3% a -1,2%), gracias a su composición más defensiva y exposición a commodities.


Hoy martes 3 de marzo, la presión se intensificó: los índices europeos cayeron en promedio más del 3%, con el Ibex 35 hundiéndose un 4,5% (su peor jornada desde la crisis arancelaria de 2025) y probando los 17.000 puntos (cerrando alrededor de 17.062-17.074). El Stoxx 600 extendió pérdidas a -3,2%, mientras el DAX y el FTSE MIB registraron los descensos más agudos del día.


Los sectores más afectados fueron los bancos (por riesgo crediticio y aversión global), aerolíneas y turismo (IAG -6-7% o más por costos de combustible y miedo a viajes), y consumo discrecional. En cambio, defensa (empresas como Rheinmetall o BAE Systems) y energía (Repsol, TotalEnergies) mostraron resiliencia o subas selectivas.


La reacción fue más dura en Europa que en otros mercados por varias razones. En primer lugar, por la mayor dependencia del petróleo y gas importado (el Brent subió fuerte, +6-13% intradía, y el gas natural europeo +20-24%). Segundo, por la exposición directa a las rutas de suministro (Estrecho de Ormuz). Y tercero, porque hubo menor "descuento previo" del riesgo geopolítico que en Wall Street, donde el conflicto ya se anticipaba por el despliegue militar estadounidense.


José Luis Cava sostiene que "el ataque a Irán no está provocando un daño irreparable en los mercados", y lo ve como una "corrección racional", no sistémica. Otros destacan que las caídas europeas se moderaron en cierres parciales, con rebotes en activos refugio (oro +2-3%) y que el conflicto, por ahora "quirúrgico" y limitado en duración (Trump menciona semanas), no ha roto tendencias alcistas de fondo.


En suma, las bolsas europeas entraron en modo "riesgo geopolítico alto": descensos acusados los primeros días (2-4,5% acumulado en sesiones clave), con el Ibex como el más golpeado. Aunque sin colapso total ni pánico generalizado, Europa digiere el shock con más dolor que el resto del mundo desarrollado.


¿A ARGENTINA NO LLEGA? 


En Argentina se sintió la volatilidad en los mercados locales, aunque el foco principal de los inversores sigue puesto en el escenario doméstico más que en la geopolítica global. La reacción fue más contenida de lo que podría esperarse en un contexto de aversión global al riesgo, gracias a la percepción de que el conflicto —por ahora— no altera drásticamente los fundamentals argentinos.


El S&P Merval operó con volatilidad: el lunes 2 abrió en baja y cerró con una caída del 1,5%, mientras que en las primeras horas del martes extendió pérdidas de hasta un 4-5% en algunos momentos, aunque moderó en cierres parciales. Los ADRs argentinos en Wall Street sufrieron más: en el premarket llegaron a caer hasta 10-15% (papeles como Banco Supervielle -10%, BBVA -8%, IRSA -7%, Telecom -6-7%), pero terminaron la jornada con retrocesos acumulados de alrededor del 6-10% en promedio. Sectores sensibles como bancos y consumo discrecional lideraron las bajas, mientras que energéticas (YPF, Vista) mostraron resiliencia relativa por la suba del crudo.


El riesgo país (EMBI+) mostró movimientos mixtos y limitados: subió inicialmente hasta 588-590 puntos (máximo intradiario y el más alto en lo que va del año), pero luego retrocedió modestamente a 567-573 puntos (bajando 5-9 unidades en algunas sesiones). Esto refleja que, pese al shock externo, los bonos soberanos argentinos revirtieron bajas tempranas y terminaron mixtos o con leves mejoras, ya que los inversores locales priorizan avances fiscales, acumulación de reservas y el discurso de Milei en el Congreso sobre estabilidad interna.


El dólar operó a la baja o estable: el oficial cerró alrededor de $1.415 en el Banco Nación (bajando $5 o 0,4%), el mayorista en $1.392, y el blue cedió a $1.420 vendedor (también con retrocesos leves). El BCRA compró divisas en el mercado, ayudando a contener presiones. El petróleo (Brent +6-13% intradía, cotizando cerca de $77-80) y el oro (+2-3%, superando $5.200) impulsaron activos refugio, pero en Argentina el efecto se tradujo más en expectativas inflacionarias por combustibles que en pánico cambiario.


¿Por qué el impacto fue relativamente bajo en Argentina? ¿El conflicto "no llegó" del todo al mercado local? El riesgo país ya venía comprimido (zona 500-600 puntos en meses previos), y los inversores miran con mayor detenimiento los sucesos políticos y económicos internos que la escalada en Medio Oriente. Además, Argentina respalda explícitamente la operación, lo que reduce el "riesgo político" percibido por Wall Street en comparación con otros emergentes.