Cumbre Escudo de las Américas: se reunió el eje trumpista americano
En éste y otros conflictos en el Golfo, se habla del cierre del Estrecho como clave de la economía global. ¿Es posible? ¿Qué es y qué implica?
Por: Redacción
7 de marzo de 2026
El siempre mentado "cierre del Estrecho de Ormuz", del que hablan recurrentemente los medios y analistas geopolíticos, y que tiene en vilo a los mercados globales, consiste en el bloqueo de la vía marítima que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Es totalmente estratégica, ya que por allí se transporta el 20% del petróleo mundial (unos 20 millones de barriles diarios). En el contexto de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, la República Islámica ha amenazado con interrumpir la navegación, y lo ha implementado parcialmente. Pero la información es opaca, ya que los registros satelitales no dan cuenta de un cierre total. Se trata de un dato altamente sensible, ya que de él depende uno de los precios más volátiles y especulados de la economía mundial: el barril de crudo.
Técnicamente, un cierre no implica sellar físicamente el estrecho, que mide 50 km de ancho en su punto más angosto y hasta 60 metros de profundidad. No hay que imaginarse cadenas que se extienden de costa a costa sobre el río Paraná, como las que dispuso colocar Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Vuelta de Obligado. En Ormuz, lo que hace Irán es incrementar la peligrosidad del tránsito, hasta que logra que los buques comerciales petroleros, que de por sí están habituados a los ambientes de riesgo, suspendan sus planes de navegación. Y eso se logra con métodos militares.
Uno de los mecanismos más básicos para lograr el cierre es el minado naval. Es decir, colocar minas marinas a lo largo de la ruta, usando botes rápidos o submarinos para dispersarlas en las aguas menos profundas. Esto crea un riesgo real para los buques, ya que las minas son difíciles de detectar, salvo para las fuerzas militares especializadas en desminado. Si la propagación de minas es amplia y exitosa, los buques suspenden actividades y el "cierre" se hace efectivo por varias semanas. Pero eso es un virtual tiro en el pie para los iraníes, ya que el riesgo se extiende a sus propios barcos.
Otra forma de hacerlo, que conoció su apogeo en el Mar Negro durante la guerra de Ucrania, son los ataques con misiles y drones -o la amenaza de hacerlo. o sea, lanzar misiles antibuque desde las costas, lo que puede complementarse con aviones o drones para dedicados a atacar buques. Esto no "cierra" el estrecho completamente, pero eleva el riesgo al punto que las aseguradoras retiran sus coberturas, logrando así que las principales compañías navieras (Maersk, Hapag-Lloyd, etc.) suspendan las operaciones. La geografía costera del Estrecho es favorable para los lanzamientos desde territorio iraní.
También existen las tácticas de enjambre y acoso, que consisten en el despliegue de botes rápidos o submarinos pequeños que hostigar, interceptar o incluso detienen a los buques. Eso también incluye la interferencia de señales, los disparos de advertencia y otras formas de control, que hacen que los buques eviten determinadas áreas por seguridad. Eventualmente, las tácticas de acoso pueden incluir ejercicios militares o maniobras con fuego real, que implican que ciertas áreas quedan "cerradas por seguridad", interrumpiendo el tráfico temporalmente.
La historia muestra que no es factible mantenerlo indefinidamente "cerrado" debido a que hay presencia naval internacional, especialmente de Estados Unidos, y que es legal, ya que se sustenta en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que garantiza el uso de las aguas territoriales internacionales. La Armada estadounidense (Quinta Flota) han evitado por décadas los escenarios de "cierre" con convoyes, desminadores, helicópteros y drones anti-minas, como en los casos de la Operación Earnest Will o los despliegues de 2011-2012.
No obstante, lo que preocupa a los analistas de riesgos geopolíticos son los costos económicos globales derivados de las interrupciones parciales, que pueden extenderse por días o semanas, que se expresan en los aumentos del precio del barril y la subsecuente "inflación petrolera".
Visualización de cómo el tráfico naval "se va secando" en el Estrecho desde el inicio del conflicto en Irán. Fuente: GPB. Ver serie completa aquí.